En el nombre del padre, del hijo y de los estatutos.
Sorpresa, rabia, y tal vez un poco de risa. Eso fue lo que la pasada votación causó en los estudiantes. Un voto fue decisivo. El tal chistecito de que un voto no cambia nada se convirtió en realidad. Sin duda alguna, en el ejercicio democrático un voto es completamente válido para definir un ganador. Es absolutamente legítimo ganar por un voto. Un voto es una persona y una persona marca la diferencia. Eso en la teoría, en la práctica es otro cuento. ¿Qué significa un voto en las elecciones sancarlistas?
Significa que la llave perdedora es igual de capaz y de comprometida como para ganar las elecciones. Significa que la llave elegida no cuenta con un apoyo suficiente para estar en paz durante el año. Significa que los que estuvieron ausentes ese día pudieron definir las elecciones pero fueron legítimamente excluidos. Significa que son más estudiantes los que no los apoyaron que los que votaron por ellos. Si en mis manos estuviera la decisión y los tales estatutos (que hablan de ellos como si fueran dios) lo permitieran, decidiría realizar una segunda vuelta en la que sólo estén incluidas las dos llaves ganadoras (ojo: las dos ganadoras) y el voto en blanco. Pero ¿se atreverían a dejar el poder por hacer de esto algo un poquito más justo o usarán los preciados estatutos para defenderse?
Juan Pablo Caicedo