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La maquinaria de la Cafetería

¿Qué se necesita para hacer funcionar una cafetería que alimenta a 1500 personas al día?

Primero que todo, un personal humano de calidades asombrosas, así como una organización casi de relojería y una infraestructura capaz de albergar a más de mil personas todos los días que recurren a este recinto en busca de la saciedad.
 Nuestra  querida Elizabeth Herrera, directora de la cafetería del Colegio San Carlos, es la responsable de dirigir esta impresionante maquinaria con el fin de que ésta funcione a la perfección. Elizabeth es la encargada de ordenar los mercados, así como armar los menús de cada día de cada semana, estos menús como nos hemos dado cuenta son lo más balanceado posible, Elizabeth trata de armar menús que sean del agrado de toda la población y por lo general deja un día de la semana en el que podemos ingerir comida ´´chatarra´´. Ella apoya que de vez en cuando tengamos la oportunidad de comer alimentos que en otros colegios ya han salido de los menús por su carácter ´´chatarresco´´.

 Elizabeth es la encargada de lidiar con todos y cada uno de los proveedores y de velar por el cumplimiento de los pedidos a fin de que nunca falte la comida en el colegio.  Estos pedidos suelen hacerse entre el miércoles o jueves de cada semana para que estos estén llegando el lunes de la semana siguiente. En el caso de las proteínas, llegan el mismo día en el que son servidas.

La llegada de dicho alimento está programada para las 7:30 de la mañana, hora en que empieza el trabajo de las amigas en la cafetería y que se prolongará hasta pasadas las 5:00 de la tarde, ocupándose también de otros oficios sin los cuales el colegio no funcionaría.

Elizabeth y su equipo de amigas y amigos cumplen a cabalidad todos los días el trabajo que les fue asignado hace 18 años, momento en el cual el Colegio tomó la decisión de administrar ellos mismos la alimentación de sus estudiantes y dejaron de emplear una concesión que era la encargada de administrar el servicio de cafetería en las instalaciones del colegio. Este fue un riesgo grande que corrió el Colegio al tomar este aspecto en sus propias manos y dejar de usar a un tercero. Elizabeth fue la encargada de liderar este proyecto que hoy en día nos alimenta a todos. En ese entonces fue muy difícil organizar todo pero después ya le ´´cogieron el tiro´´ al asunto y todo empezó a funcionar a la perfección.

Pero aún así, como nos comenta Elizabeth, nos estamos quedando cortos en infraestructura. A pesar de que la actual cafetería nos alcanza a mantener a todos, el número de comensales en la cafetería ha aumentado en los últimos años de 700 a 1500, lo cual requiere una cafetería más industrializada. Obviamente, Elizabeth toma este aumento en el número de personas que toman el servicio de cafetería como algo bueno, dado que significa que hay una gran aceptación por parte del estudiantado hacia la cafetería, o mejor dicho que a los estudiantes nos encantan los almuerzos del colegio. Para Elizabeth este crecimiento en el número de comensales debe ser proporcional a la infraestructura y así tener poder un trabajo un poco más eficaz.

El personal con el que cuenta la cafetería está conformado por unas 26 personas entre  amigos y amigas, quienes se dividen las distintas tareas necesarias para el funcionamiento de este lugar. La amiga Susana, por ejemplo, es la almacenista; Rosita Cuevas es la Jefe de cocina y la amiga Gloria Peñuela es la encargada de los suministros de aseo y de las bebidas.  Gloria es la persona responsable de preparar suficiente jugo para abastecer 24 bandejas que están en permanente rotación y que suman unos 576 vasos. Igualmente se encarga de servir las gaseosas que están repartidas en 20 bandejas que alcanzan a tener 480 vasos servidos con el fin de saciar la sed de todos. El día de hoy les preguntamos a las amigas qué se necesita para preparar todas estas bebidas. En el caso de las gaseosas, estas provienen del dispensador de Postobón que tiene el colegio y que se alimenta gracias a las cajas de gaseosa que llegan cada mes y que al ser puestas en el dispensador, el jarabe se mezcla con el agua y gracias a los filtros del mismo se produce la gaseosa de altísima calidad que cada día consumimos. Se piden unas 22 cajas de gaseosa al mes.

Para los jugos, se necesitan aproximadamente 30 kilos de pulpa de fruta al día. Por ejemplo, se necesitan 6 kilos de limón, 5 kilos de mora, 9 kilos de mango, 9 kilos de mandarina o naranja y 2 kilos adicionales para hacer jugos sin azúcar. Esto último demuestra que en la cafetería la gente que está a dieta o que tiene problemas de azúcar puede alimentarse perfectamente. Todos estos jugos y gaseosas son consumidos diariamente y en algunos casos se consumen 4 o 5 bandejas más. Según nuestras amigas  “con bachillerato nunca se sabe.” Generalmente entre 23 y 25 bandejas de gaseosa son servidas durante el almuerzo pero en días de comida rápida, se puede duplicar el consumo.


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