Edición nº 17  –  Enero. 2016

 

Las Cátedras del Rosario pueden sonar un poco aburridas, como una pérdida de tiempo o una carga más en el ámbito educativo. Desde mi experiencia, en estas clases aprendí muchas cosas valiosas para mi vida y entre esas encontré un enfoque más claro para mi vida a futuro y lo que quiero estudiar una vez salga del San Carlos. Personalmente escogí cátedra de Jurisprudencia ya que el Derecho es una carrera que me apasiona y me venía sonando como una fuerte opción para mi futuro. En principio, mi intención al inscribirme en esto fue para saber si realmente me gustaba el derecho y, en caso de que fuera así, aprender cosas específicas de la carrera para no llegar en los primeros días sin saber nada y sentirme perdido en lo que quiero hacer.

¿Cómo voy a hacer para conocer gente? Esa era una de las dificultades más habladas en los corredores entre todos los participantes de la experiencia. En efecto es algo duro ya que la mayoría de los estudiantes son muy cerrados y no les interesa, en principio, hacer amigos. En lo personal, esto no fue un problema tan duro por superar ya que mi amigo y compañero Federico Arrazola de grado once también asistió a estas clases. Con el pasar de los días conocimos diferentes personas de distintos colegios los cuales resultaron ser muy amables e inteligentes.

Para el final de esta experiencia todos los prejuicios habían resultado ser falsos ya que los trabajos se hacían en clase, las clases eran entretenidas y de ninguna forma fue una pérdida de tiempo. Asistir martes y jueves por casi dos meses a clases en la sede norte del Rosario fue algo muy productivo y que realmente recomiendo a todos los que lean esto y aún estén indecisos sobre qué estudiar.

Una ventaja de cursar estas clases es que el finalizar las cátedras si se aprueba con una nota mayor a 3.5 se le asegura al estudiante un cupo parcial en la Universidad con dos créditos extra, lo cual es una gran ventaja a la hora de competir por cupos de educación superior.


Juan Camilo Páez Parra 11°B